Ayer, durante la cumbre hispano-francesa celebrada en Girona, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero presentó una inicativa de paz respaldada por el presidente francés, Jacques Chirac, y el italiano, Romano Prodi, para el conflicto en Oriente Medio. "Aquí no hay conflicto", suele decir el Gobierno israelí, "aquí hay medidas de seguridad adoptadas para poner fin al terrorismo". ¿Por qué suena siempre tan cercano el "no conflicto"? ¿Por qué siempre la parte dominante habla de "aquí no hay conflicto"?
De los cuatro diarios principales editados en Madrid, sólo El Mundo da hoy en el clavo con el titular de portada:



En el caso de La Razón, no hay razón (rebuznancia) para el nexo adversativo: el "pero". Zapatero no hace algo pero hace otra cosa es un sinsentido informativo. Cualquier periodista con una mínima formación en su oficio sabe que, en caso de incluir dos noticias en un titular, una construida en modo afirmativo y otra en modo negativo, la afirmativa antecede. Es decir: mengano hace algo aunque no haga esto otro. Aunque sólo sea porque el "no", en periodismo, nunca es noticia.
Pero además del error profesional en el caso de La Razón se incumple, una vez más, el principio informativo de la portada, y se transforma en golpe editorialista. En realidad son unos maestros del birlibirloque informativo. En sólo 15 palabras, La Razón da a entender:
- Se espera que Zapatero hable con Chirac sobre ETA.
- Zapatero es cobarde, y antes que afrontar la situación, tira como cabra al monte.
- En su arrebato, se saca de la manga una iniciativa para Palestina.
- Esa iniciativa es, entrecomillado, un "proceso".
- "Proceso", así entrecomillado, es también el apaño del presidente para lo de ETA.
- Conclusión: ni tanto ni tan calvo, ZP no se entera de nada, no agarra el toro por los cuernos, se inventa lo que no sabe resolver y nos mete a todos en un embolado.
Basta cambiar el orden de las oraciones, con un nexo adversativo similar (de hecho, expresando la misma idea) para que el titular pase de editorialista a informativo.

Es muy fácil en algunos casos cumplir con la deontología profesional. Pero otra cosa es que exista la voluntad de hacerlo. Si un periodista se quiere dedicar al chascarrillo hoy por hoy, por desgracia, lo tiene fácil. Diarios como La Razón les siguen el juego. Y la profesión se va al carajo. Gracias. Muchas gracias.












